01/08/2020 LaVoz.com.ar (Córdoba) - Web

Acosta: Sin el ajuste no cubriríamos sueldos, y estamos haciendo obras


Tras varios meses de conflicto permanente por la aplicación de un ajuste estructural del gasto salarial de la Municipalidad de Córdoba, por sucesivas negociaciones en tensión con la UTA y con el gremio de los recolectores y por una compleja discusión que aún continúa con los proveedores a los que se les adeudan miles de millones de pesos desde hace un año o más y se les ofrecen bonos, la que pasó fue una de las primeras semanas de calma en la Secretaría de Economía del Palacio 6 de Julio.Pese a la drástica caída de ingresos, el municipio está ejecutando obras de bacheo y de mejora del espacio público por unos 450 millones de pesos, asumió un aporte de 60 millones mensuales al transporte y comenzó a anunciar beneficios a los sectores más golpeados por la cuarentena. La primera reflexión de Guillermo Acosta, secretario de Economía y Finanzas y funcionario de extrema confianza del intendente Martín Llaryora, es que, sin el ajuste, hoy el municipio no podría pagar los sueldos. Mucho menos, ejecutar obras ni estructurar vías de financiamiento para proyectos más ambiciosos que tapar baches: eso es lo que viene en la administración municipal. El objetivo ahora es la construcción de seis centros de salud de mediana complejidad en zonas periféricas. Esos centros serán un paso intermedio entre los dispensarios y los grandes hospitales, y estarán equipados con ambulancias e infraestructura para atender las urgencias.  Para cumplir con esa promesa de campaña de Llaryora, se trabaja en una estructura financiera con un título a tres años atado en exclusiva a ese fin: el fondeo previsto es de al menos 500 millones de pesos. La dinámica supondrá primero la licitación de esos centros de mediana complejidad y luego el fondeo con un título destinado a esa inversión. En rojoEl municipio está en déficit. Acosta recalcó que la actual gestión no tuvo un solo mes en que los ingresos se hayan acercado siquiera a lo proyectado. Pese al aumento de impuestos aplicado en enero, ese mes y el siguiente, la suba no se tradujo en más recursos debido a que ya en diciembre se habían aplicado anticipos de Comercio e Industria. Desde marzo y descontada la inflación, la caída promedio respecto de 2019 ronda el 30 por ciento, fue mayor en abril y en mayo, y tuvo una leve mejora en junio y en julio.Tampoco hubo asistencia extra de la Provincia: la Capital recibió lo mismo que el resto de los municipios. La coparticipación de los ATN que envía el Gobierno nacional le reportó 241 millones a la ciudad en el transcurso de la pandemia. También se recibieron 10 millones del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y un aporte de un millón de dólares del Ministerio del Interior, que Córdoba obtuvo al igual que otras grandes ciudades en el transcurso de la cuarentena. Ahora la ciudad espera financiamiento del programa Argentina Hace para proyectos de pavimentación que ya son presentados a la Nación.“Es un escenario de una complejidad extrema y por eso es tan importante haber reducido el gasto corriente en todos los frentes, desde la masa salarial hasta la compra de bidones de agua, o lo que se transfiere al ente Córdoba Obras y Servicios (Coys), que en enero demandó 305 millones para cubrir sus costos y en junio redujo sus erogaciones a 263 millones, pese a haber incrementado de modo sustancial los servicios que presta”, explicó Acosta. Todo ese ajuste, no obstante, no modificó sustancialmente la relación entre ingresos y egresos debido a que los recursos cayeron drásticamente.Básicamente, el municipio sigue destinando casi todo lo que recauda por sí mismo al pago de los sueldos de los municipales. En el primer semestre de 2019, los salarios habían insumido el 95 por ciento de los recursos propios y, en el primer semestre de 2020, los municipales se llevaron el 94 por ciento de lo que los cordobeses le pagan directamente a la Municipalidad. Es decir que la larga pelea con el Suoem fue básicamente para poner en línea el gasto salarial con los ingresos propios.Los sueldos municipales venían creciendo por encima del 50 por ciento anual en los últimos años y, lejos de aumentar, este año bajaron: esa erogación mensual en enero pasado llegó al récord de casi 1.850 millones de pesos y hoy se encuentra casi 450 millones por debajo de ese monto. Con esos recursos que se sustrajeron al gasto salarial, se financian las obras que se pusieron en marcha, los aportes al transporte y todos los costos extras que acarrea la pandemia.Según lo explicado por Acosta, si se considera la totalidad de los ingresos municipales, los sueldos se llevan hoy el 54 por ciento. En junio fueron el 61 por ciento, por el pago del medio aguinaldo.La tarjeta de la ciudad¿Cómo se financia el déficit municipal? Con la emisión de letras, una herramienta financiera que el municipio utiliza desde la primera gestión de Ramón Mestre y que es el equivalente a la tarjeta de crédito para las familias. La gestión Llaryora canceló letras de Mestre por 885 millones y realizó tres emisiones: una de 400 millones, otra de 600 millones y la tercera para renovar la de 400 millones inicial. Las ofertas de dinero fueron en aumento y superaron en más del 80 por ciento la última licitación, con notoria participación de capitales cordobeses   dispuestos a prestarle dinero al municipio.La gestión Llaryora logró ahora el aval de la Nación para emitir por mil millones de pesos, lo que permite que los bancos tomen letras, por lo que esa dinámica se intensificará. “Habrá nuevas emisiones y lo que buscamos ahora es extender los plazos, pasar de 90 a 180 días, y buscar más plazo aún con un título a tres años vinculado ya no a gastos corrientes, sino en exclusiva a obras”, explicó Acosta. La otra vía de financiamiento del municipio es la tradicional: el crédito de los proveedores (o el atraso en los pagos). En este frente, hay dos vías. Las deudas de más de cuatro mil millones heredadas de la gestión anterior y los atrasos de hasta un año en las redeterminaciones de precios se cancelaron en efectivo o con cheques a los prestadores estratégicos -racionamiento para hospitales y escuelas, por ejemplo- y se sigue negociando con el resto: el municipio emitió un bono de deuda a tres años por dos mil millones para cancelar ese pasivo. Hasta ahora la administración canceló deudas por unos 200 millones con bonos y hay acreedores que ya aceptaron recibir los bonos por otros 200 millones. Esos papeles sirven básicamente para cancelar impuestos, pero son transferibles. Cotizan en el mercado entre el  80 y el 85 por ciento de su valor, y los tenedores que los conserven por tres años percibirán el interés de la tasa Badlar al momento del cobro.  Las contrataciones de la actual gestión se cancelan a plazo. “El municipio no está pagando al día, pero sí está cumpliendo los plazos que se acuerdan con los proveedores”, recalcó Acosta, quien insistió en los esfuerzos por restablecer la confianza con los contratistas y por ampliar sustancialmente la cantidad y calidad de los proveedores que tenía el municipio. “El registro de proveedores municipales era de unas 200 empresas, y hoy adherimos al registro provincial y tenemos cerca de siete mil. El cambio de la ordenanza de compras y contrataciones fue fundamental y la subasta electrónica nos arroja en promedio precios que están 30 por ciento por debajo de los precios de referencia y ya hay nuevos proveedores”, indicó el funcionario, que recalcó que el municipio ya está en otras condiciones y la recuperación tras la crisis será más fácil.   Edición ImpresaEl texto original de este artículo fue publicado el 2/08/2020 en nuestra edición impresa.

#14821967   Modificada: 01/08/2020 23:33 Cotización de la nota: $64.071
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